¡ESTÁS POR LA VER#G! ASÍ SE «LEGISLA» EN MÉXICO: INSULTOS, GOLPES BAJO LA MESA Y UNA PRUEBA ANTIDOPING QUE AVERGÜENZA A LA NACIÓN.
— Lo que debía ser el recinto sagrado del debate democrático pareció más una pelea de cantina la noche del jueves. El Salón de Plenos de San Lázaro fue testigo de un nuevo episodio de violencia que deja en evidencia el paupérrimo nivel de civilidad política en el país, protagonizado por el morenista Zenyazen Escobar y el priista Carlos Gutiérrez Mancilla.
El «zafarrancho» —como ya se viralizó en redes sociales— ocurrió durante una agotadora sesión de más de 32 horas, cuando los ánimos, crispados por las reformas electorales, explotaron de la peor manera. De acuerdo con versiones recopiladas en el Congreso, el priista Gutiérrez Mancilla lanzó la primera piedra al calificar a Escobar como «stripper» y «trepador», en alusión a su pasado como bailarín exótico antes de saltar a la política.
Lejos de desestimar el insulto con altura de Estado, el diputado de Morena optó por la ley del más fuerte. Las grabaciones muestran a Escobar quitándose el sombrero, aventándolo al suelo y adoptando una postura de guardia mientras desafiaba a su rival: «¡Te voy a partir tu madre!», gritó, en una escena que algunos legisladores calificaron de «lamentable» y propia de un «boxeador» en lugar de un representante popular.
LA OPOSICIÓN EXIGE PRUEBA ANTIDOPING
La reacción de la oposición no se hizo esperar. Argumentando que la actitud del diputado morenista no era normal, legisladores del PAN y PRI exigieron formalmente que se le practicara una prueba antidoping. La priista Ana Isabel González fue la más vocal al señalar que Escobar podría encontrarse bajo el influjo del alcohol o alguna sustancia prohibida, señalando que incluso agredió a sus propios compañeros de bancada que intentaban contenerlo.
En su defensa, y en un gesto que la prensa local calificó de «teatral», Zenyazen Escobar retó a sus críticos a revisar su termo Yeti, negando rotundamente estar ebrio . Sin embargo, el simple hecho de que la solicitud de un antidoping esté sobre la mesa en un recinto legislativo es una condena ética insoslayable para los estándares internacionales.
CENSURA EN EL CANAL DEL CONGRESO
Uno de los puntos más controversiales que ha encendido a la opinión pública es la suspensión momentánea de la señal del Canal del Congreso justo en el clímax de los empujones. El panista Federico Döring acusó directamente a la Mesa Directiva de intentar ocultar el bochornoso momento . Si bien la señal fue restaurada minutos después, el «apagón» temporal ha sido interpretado como un intento patético de maquillar la realidad, aunque la inmediatez de los teléfonos celulares ya había consumado la viralización del incidente.
La presidenta de la Mesa, Kenia López Rabadán, visiblemente rebasada por los hechos, tuvo que intervenir con gritos de «¡Compórtense!» para intentar calmar la trifulca .
UN ESPECTÁCULO QUE OFENDE AL PUEBLO
Más allá de los colores partidistas, esta nota periodística busca reflejar una realidad crítica: mientras los ciudadanos enfrentan problemas de inseguridad y economía, sus «representantes» se comportan como matones de barrio. La disculpa del «agotamiento» por las largas horas de trabajo no justifica la pérdida total del respeto entre pares.
El Pacto por México y las buenas costumbres parlamentarias parecen ser letra muerta. Hechos como este destruyen la credibilidad de las instituciones y demuestran que, para muchos políticos, el cargo es solo un escudo para el berrinche y la provocación.
LANZAMOS LA PREGUNTA A NUESTROS LECTORES:
¿Consideras que la clase política mexicana ya perdió todo el respeto o estos «pleitos» son solo una cortina de humo para distraer la atención de los verdaderos problemas del país?
Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte esta nota para visibilizar el papelón al que hemos llegado.
