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“MILLONARIO ‘JARDÍN SECRETO’: DIPUTADOS GASTAN 21 MDP EN PLANTAS MIENTRAS EL PAÍS ENFRENTA CARENCIAS”

Por Juan Carlos Valdez Arévalo

En medio de un contexto nacional marcado por la pobreza, la carencia de medicamentos, el rezago en infraestructura urbana y educativa por mencionar algunos, la Cámara de Diputados encendió las alarmas tras revelarse un millonario contrato para la adquisición de plantas de ornato. De acuerdo con información recabada, los legisladores federales erogaron 21 millones de pesos para la compra de aproximadamente mil 30 plantas, cuyos precios oscilaron entre los 127 y más de 4 mil pesos por ejemplar.

Lo que ha generado mayor controversia no es solo el monto, sino la opacidad con la que se manejó el recurso. El contrato fue otorgado mediante adjudicación directa, una figura legal que evita la celebración de una licitación pública. Esta modalidad impide que más empresas compitan para ofrecer una mejor oferta económica, concentrando la decisión en una sola proveedora que, según registros, ya había sido señalada por incumplimiento en servicios anteriores.

Este tipo de erogaciones no son decisión de un área menor dentro del Palacio Legislativo. La autorización proviene del Comité de Administración de la Cámara de Diputados, el órgano supremo encargado de avalar el presupuesto interno del Congreso. Actualmente, dicho Comité se encuentra bajo el control de Morena, lo que pone en el centro del debate el uso discrecional de los fondos públicos por parte de la fracción mayoritaria.

La pregunta que resuena entre organizaciones civiles y ciudadanos es inevitable: ¿es prioritario destinar 21 millones de pesos a la jardinería de un edificio que se remodela año tras año, cuando el país enfrenta apremiantes necesidades en salud, movilidad y combate a la marginación? Mientras los diputados discuten leyes en el pleno, el desvío de la atención hacia gastos suntuarios dentro del recinto legislativo levanta sospechas sobre si estos recursos buscan únicamente justificar partidas presupuestales o, simplemente, embellecer los espacios de quienes toman las decisiones.

El dinero utilizado en el Congreso es dinero público. Es el de todos los mexicanos. Ante este panorama, la opacidad en los mecanismos de compra y la elección de proveedores con antecedentes de incumplimiento configuran un escenario que exige explicaciones claras.