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SIN JUICIO NI DEFENSA: PAREJA MAYA QUEMADA VIVA EN CHIAPAS POR SEÑALAMIENTOS DE BRUJERÍA

Un doble linchamiento en la selva Lacandona expone la ausencia del Estado y las contradicciones oficiales. ¿Hasta dónde puede llegar la justicia por mano propia?

La noche del pasado martes 22 de septiembre, en la remota comunidad de Las Tacitas —ubicada en el municipio de Ocosingo, Chiapas, a unos 85 kilómetros de la cabecera municipal—, un grupo de pobladores de origen maya tseltal retuvo, golpeó y quemó vivos a un hombre y una mujer tras acusarlos de practicar brujería . Las víctimas, identificadas extraoficialmente como Nicolás e Irma, fueron sacadas de su vivienda y trasladadas al domo principal de la localidad, donde permanecieron durante horas bajo agresiones verbales y físicas antes de ser rociadas con combustible e incendiadas ante la mirada de decenas de personas que, lejos de intervenir, grabaron el momento con sus teléfonos .

No hubo juicio, ni acusación formal, ni oportunidad alguna de defensa. La turba decidió y ejecutó.

VERSIONES OFICIALES QUE NO COINCIDEN

Mientras la delegación regional de Protección Civil sostiene que fueron dos las personas fallecidas —un hombre y una mujer—, fuentes del Ministerio Público señalan preliminarmente que la víctima mortal confirmada sería únicamente el hombre . La Fiscalía General del Estado, a través de la Fiscalía de Justicia Indígena, abrió una carpeta de investigación, pero hasta el momento no ha emitido una versión oficial definitiva sobre el número de víctimas ni sus identidades .

La fiscal de Distrito Indígena, Floralma Gómez Santos, confirmó que las autoridades ya establecieron comunicación con los familiares de las víctimas, pero reconoció que las investigaciones apenas comienzan . Las autoridades aún no han podido ingresar formalmente a la comunidad para esclarecer los hechos, en parte por la lejanía del lugar y en parte porque, según reportes, ni la Fiscalía ni la Secretaría de Seguridad Pública se encontraban presentes al momento de los primeros informes .

LAS PREGUNTAS QUE NADIE RESPONDE

¿Qué llevó a una comunidad entera a tomar la justicia por su mano? ¿Existía un conflicto previo de tierras, como sugieren algunas versiones extraoficiales? ¿Por qué nadie intervino mientras dos personas ardían vivas en la plaza pública?

Las autoridades tradicionales de la zona —incluidas las de una comunidad zapatista cercana— han exigido que se investigue y se castigue a los responsables . Los familiares de las víctimas piden lo mismo. Pero hasta ahora no hay detenidos.

El caso plantea un dilema incómodo: en regiones donde el Estado llega tarde o simplemente no llega, ¿cómo se imparte justicia sin repetir la lógica del linchamiento? La respuesta no es sencilla, pero el silencio institucional tampoco es una opción.

¿Qué opina usted? ¿Debe el Estado intervenir con fuerza en comunidades indígenas donde rigen usos y costumbres, o el respeto a la autonomía justifica la inacción? La conversación está abierta.