Nota RojaSeguridad

“NI SU CONJUNTO ‘JORDAN’ PIRATA LO SALVÓ DE LA BALACERA; SU FIEL NOVIA SOLO LE ‘BASCULEÓ’ EL ‘CUETE’”

Un licenciado de 19 años, presunto integrante de un grupo delictivo, fue ejecutado en una barbería de la colonia Nueva Tenochtitlán. Su pareja, lejos de auxiliarlo, intentó quitarle el arma para enfrentar a los agresores. Fue detenida por segunda vez en dos meses.

Una ejecución directa, una novia que prefiere rescatar el arma antes que la vida del herido, y un público que observa el crimen como si fuera un espectáculo de barrio. Así transcurrió la tarde en la colonia Nueva Tenochtitlán, Gustavo A. Madero, ciudad de México, donde Aldair Ortiz, un joven de 19 años que se ostentaba como licenciado —título que en el argot delictivo alude a un perfil de mando medio—, fue ultimado a balazos afuera de la barbería Geto.

Ortiz, presunto miembro de la Unión Tepito, vestía un conjunto deportivo de la marca Jordan que, según testigos, era una imitación de baja calidad. “Ni el pirata lo salvó”, comentó entre dientes un vecino que pidió anonimato. El ataque ocurrió un minuto antes de las seis de la tarde, cuando al menos dos sujetos llegaron sorpresivamente y le dispararon en repetidas ocasiones. La víctima, que portaba un arma de fuego oculta, ni siquiera alcanzó a usarla: cayó al pavimento sin posibilidad de reacción.

Pero lo que más ha sacudido a la opinión pública fue la actitud de su pareja, Aislinn Yamileth García, alias “La Yami”, de 18 años. En lugar de auxiliar a Ortiz mientras agonizaba, la joven —con antecedentes penales— se abalanzó sobre el cuerpo para “basculearle el cuete” (quitarle la pistola), con la intención aparente de repeler la agresión. Minutos después, fue detenida por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, quienes le aseguraron el arma. Este es su segundo arresto en menos de dos meses, lo que evidencia un patrón de reincidencia delictiva en edades cada vez más tempranas.

El tiroteo generó escenas de contrastes: mientras un cliente de camisa azul aventó su cerveza y corrió a esconderse junto al barbero en la cocina, otro sujeto que estaba en la silla de corte siguió observando impávido, con su trago en la mano, todo el enfrentamiento como si fuera televidente de un reality de violencia. “Ni pestañeó”, relató una fuente cercana a la investigación.

De acuerdo con información recopilada por este medio en archivos judiciales y reportes policiacos, Aldair Ortiz ya era buscado por su probable participación en un homicidio ocurrido en abril pasado durante una fiesta en la colonia Atlampa de la alcaldía Cuauhtémoc, ciudad de México, donde habría despachado a un rival. “Esta vez le cobraron la factura con intereses”, sentenció un investigador que sigue la carpeta.

El cuerpo del joven quedó tendido en la banqueta, sin playera, rodeado de conocidos que rompieron en llanto. Mientras tanto, “La Yami” enfrentará un proceso penal que podría enviarla a prisión preventiva. Un final que invita a reflexionar: uno al panteón, la otra al penal. Y en medio, una sociedad que asiste impávida a la normalización de la muerte.

¿Crees que el Estado falla al no frenar la reincidencia juvenil? ¿Hasta dónde llega la complicidad de quienes observan estos crímenes sin actuar?

Te leemos en los comentarios.